¿Recuerdas a tu olla de barro? Esa que siempre usas para cocinar esos frijolitos tan ricos, un buen arroz rojo o hasta un delicioso café; pues está perjudicando gravemente tu salud y es probable que aún no te hayas dado cuenta.
En un estudio realizado durante la década de los 90’s, se encontró en pruebas sanguíneas realizadas en niños, que aquellos que comían frecuentemente alimentos cocinados en ollas de barro, tenían altos niveles de plomo en sangre. Esto debido a que el barniz que se utiliza para darle ese toque brillante tan característico de estos utensilios, contiene alto contenido en plomo. Esto se puede comprobar en la capa tornasol que le queda a los alimentos preparados en este tipo de ollas.
Al cocinar, el plomo se libera en nuestra comida de manera imperceptible, sobre todo al momento de cocinar alimentos ácidos como salsas o jitomate.
Los perjuicios del plomo sobre nuestra salud, son diversos pueden ir desde malestares leves como náuseas y dolores de cabeza, hasta problemas mayores como cáncer y disminuciones en nuestra agilidad mental.
Aunado a lo anterior, el modo en que fabrican estas ollas también es dañino para la salud, puesto que al momento de hornear estas piezas para su fabricación, por motivos de ahorro, se utiliza para encender el fuego llantas que en múltiples ocasiones son rellenadas de basura como pañales y toallas sanitarias usadas, esto es rociado con aceite de coche para avivar la flama. La arcilla es un material sumamente absorbente y poroso por lo cual estas partículas tóxicas se quedan impregnadas en nuestra olla, mismas que son desprendidas al momento de cocinar.
¿Y tú seguirás cocinando con barro?